Los selladores dentales son uno de los recursos preventivos más habituales en odontopediatría, y sin embargo muchas familias llegan a la consulta sin saber muy bien en qué consisten. Este artículo explica qué son, cómo se colocan, a qué edad se recomienda aplicarlos y en qué situaciones el odontopediatra puede proponerlos como medida de protección frente a la caries en las muelas.
Qué son los selladores dentales y para qué sirven
Las muelas tienen en su cara de masticación una serie de surcos y hendiduras llamados fosas y fisuras donde se acumulan fácilmente restos de comida y bacterias. El problema es que esas zonas son tan estrechas que las cerdas del cepillo no llegan bien, aunque el niño se cepille con cuidado y constancia.
Un sellador dental es una fina capa de resina que se aplica sobre esas superficies para rellenarlas y crear una barrera física. De este modo, los restos no se quedan alojados en los surcos y el riesgo de que se forme una caries en esa zona disminuye de forma considerable. La Sociedad Española de Odontopediatría recoge los criterios de indicación de este tratamiento en sus protocolos clínicos y lo considera un método efectivo para la reducción de la caries en molares permanentes de niños y adolescentes.
Es importante entender que los selladores no sustituyen el cepillado ni la higiene diaria: son una medida complementaria, no una solución independiente.
A qué edad se ponen los selladores dentales en los niños
La edad más habitual no es única, porque depende del momento en que brotan las distintas muelas permanentes. El criterio clínico es aplicar el sellador poco después de que el molar haya erupcionado por completo, cuando el diente es sano y no tiene caries.
| Molar permanente | Edad aproximada de erupción | Cuándo se aplica el sellador |
| Primeros molares definitivos | Hacia los 6 años | Poco después de la erupción completa, si el diente está sano |
| Segundos molares definitivos | Entre los 11 y los 13 años | Poco después de la erupción completa, si el diente está sano |
En las revisiones bucales en niños es el momento en que el odontopediatra evalúa el estado de la erupción y decide si el sellado está indicado. No todos los niños necesitan selladores: la indicación depende del riesgo de caries de cada paciente, de la morfología de sus surcos y de sus hábitos de higiene. Un niño con surcos muy marcados, antecedentes de caries o dificultades para mantener una limpieza adecuada es un candidato más claro que otro con surcos poco pronunciados y bajo riesgo.
Cómo se ponen los selladores dentales
El sellado de fisuras es un procedimiento rápido e indoloro, algo que a los padres y sobre todo a los niños les suele aliviar bastante cuando lo explicamos en consulta. No requiere anestesia ni fresado del diente.
A grandes rasgos, el proceso sigue estos pasos: se limpia la superficie de la muela, se acondiciona el esmalte con un gel ácido para mejorar la adherencia, se aplica la resina líquida en los surcos y se endurece con una lámpara de luz especial. El resultado es prácticamente invisible y el niño puede comer con normalidad ese mismo día.
Los selladores se revisan en cada visita periódica. Si se detecta algún desgaste o desprendimiento parcial, se puede reaplicar sin mayor complicación.
Selladores dentales, flúor e higiene: cómo prevenir la caries en niños
Los selladores actúan localmente, solo en la zona de los surcos. No protegen los espacios entre dientes ni otras superficies. Por eso, siempre se explica a las familias que el sellado forma parte de una estrategia más amplia de prevención.
El flúor dental refuerza el esmalte de forma generalizada y actúa en zonas que el sellador no cubre. La dieta también importa: reducir la frecuencia de consumo de azúcares es uno de los factores más determinantes, algo que tratamos en detalle cuando hablamos de la relación entre azúcar y caries infantil. Y por supuesto, el cepillado correcto dos veces al día sigue siendo la base de todo.
Ninguna de estas medidas sustituye a las otras. En niños con riesgo elevado de caries, el odontopediatra puede recomendar combinar varias al mismo tiempo.
Cuándo consultar al odontopediatra sobre los selladores
No hace falta esperar a que aparezca un problema. En las revisiones periódicas, sobre todo cuando empiezan a salir los primeros molares definitivos, hacia los 6 años, el especialista valora si los molares permanentes del niño se beneficiarían de este tipo de protección.
Si tienes dudas sobre si tu hijo o hija podría necesitar selladores, o si los molares definitivos ya han brotado y aún no han sido revisados, lo más sencillo es pedir cita con el especialista. En nuestra consulta de odontopediatría evaluamos la salud bucodental de cada niño de forma individualizada y te explicamos qué medidas preventivas tiene sentido aplicar en su caso concreto.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto duran los selladores dentales?
Los selladores dentales suelen mantenerse en buen estado entre 3 y 5 años, aunque su duración depende del desgaste por la masticación y de los hábitos de higiene del niño. En cada revisión el odontopediatra comprueba si el sellador sigue íntegro y, si detecta un desprendimiento parcial, lo reaplica en la misma visita sin necesidad de tocar el diente.
¿Duele poner los selladores dentales?
No, la colocación de un sellador dental no duele. El sellado de fisuras no requiere anestesia ni fresado del diente: solo se limpia la superficie de la muela, se aplica la resina líquida sobre los surcos y se endurece con una lámpara de luz. Todo el procedimiento dura unos minutos y el niño puede comer con normalidad ese mismo día.
¿Se pueden poner selladores dentales en los dientes de leche?
Sí, aunque lo habitual es aplicarlos en los molares permanentes. En niños con alto riesgo de caries, surcos muy profundos o antecedentes de lesiones previas, el odontopediatra puede indicar el sellado de fisuras también en molares temporales. La decisión se toma de forma individualizada según el riesgo de caries de cada paciente.


