La muela del juicio genera más preguntas en consulta que casi cualquier otro tema dental: que si hay que quitarla, que si duele siempre, que si es mejor no esperar. En este artículo te contamos a qué edad suelen salir los cordales, por qué a veces causan problemas al erupcionar y en qué situaciones el dentista puede recomendar su extracción.
Por qué las muelas del juicio dan más problemas que otros dientes
Los cordales, o terceros molares, son los últimos en erupcionar porque son también los que menos espacio encuentran en la arcada. La mandíbula humana ha ido reduciéndose con la evolución, y hoy muchas personas sencillamente no tienen sitio para acogerlos.
Cuando el espacio escasea, la muela puede quedar parcialmente cubierta por encía, inclinarse hacia el molar de al lado o quedarse retenida dentro del hueso sin llegar a salir del todo. Cualquiera de estas situaciones puede ser asintomática durante años o no serlo en absoluto.
En las revisiones es habitual que los pacientes lleguen con una molestia vaga en la parte posterior de la boca que a veces sube hasta el oído. Esa presión o sensación de empuje suele coincidir con una fase activa de erupción
A qué edad salen y qué esperar durante ese proceso
Los terceros molares tienden a aparecer durante la etapa adulta joven, aunque el momento varía bastante de una persona a otra. Hay quien los ve salir a finales de la adolescencia, quien los tiene bien entrados los veinte, y quien nunca llega a erupcionar alguno de ellos.
Durante la erupción es normal sentir algo de presión o una ligera inflamación en la zona. Lo que ya merece una visita es el dolor que no cede en unos días, la encía muy hinchada o enrojecida, la dificultad para abrir bien la boca o cualquier signo de infección. En esos casos conviene no esperar. La radiografía panorámica es la herramienta que permite ver con claridad la posición real de estos molares y anticipar si su erupción puede causar problemas. Por eso en las revisiones de adultos jóvenes se incluye con frecuencia como parte de la valoración rutinaria.
Pericoronaritis: la complicación más frecuente de los cordales
La pericoronaritis es la inflamación e infección de la encía que rodea a la muela del juicio cuando esta ha salido solo en parte. Según la Actualización en el tratamiento de la pericoronaritis publicada en Medicina Oral, Patología Oral y Cirugía Bucal, se trata de la patología de origen microbiano que con mayor frecuencia afecta a los terceros molares incluidos, y su edad de aparición se concentra entre los veinte y los treinta años. Bajo ese colgajo de tejido blando se acumulan restos de comida y bacterias que el cepillo no alcanza a eliminar.
Los síntomas más habituales son encía dolorosa e inflamada, dificultad al masticar o al abrir la boca y, en algunos casos, mal sabor de boca. Cuando aparece fiebre o malestar general hay que acudir al dentista sin demora, ya que podría derivar en una infección en una muela que precise tratamiento urgente.
La pericoronaritis puede tratarse en un primer momento con limpieza profesional de la zona y, si hay infección activa, con antibioterapia. Cuando los episodios se repiten o la posición de la muela hace inviable mantener una higiene adecuada, la extracción suele ser la solución más razonable a largo plazo.
Cuándo el dentista recomienda quitar la muela del juicio
No todos los cordales tienen que extraerse. La Guía de Práctica Clínica de la Sociedad Española de Cirugía Bucal (SECIB) desaconseja la extracción profiláctica sistemática: si la muela ha salido bien, ocupa una posición funcional y no genera patología, puede quedarse.
Los criterios que habitualmente llevan a recomendar la extracción son los siguientes:
| Motivo | Por qué puede indicar extracción |
| Muela retenida o en mala posición | Presiona al segundo molar o al nervio aunque no duela todavía. La presión mantenida puede acabar dañando la raíz del diente vecino o generar un apiñamiento dental que complique otros tratamientos. |
| Pericoronaritis de repetición | Los episodios de infección se repiten porque la muela no tiene espacio para terminar de erupcionar correctamente. |
| Caries o enfermedad periodontal | Afecta a la muela del juicio o al segundo molar adyacente, y la localización imposibilita un tratamiento restaurador efectivo. |
| Quistes o lesiones asociadas | Se forman en torno al folículo del tercer molar no erupcionado. |
La decisión siempre es clínica e individual. Un mismo tipo de posición puede no requerir actuación en una persona y sí en otra, según la anatomía, los síntomas y el estado general de la boca.
Cómo es la extracción y qué esperar después
La extracción se realiza bajo anestesia local en el dentista, así que durante el procedimiento no se siente dolor, solo algo de presión. Una muela bien erupcionada se extrae en minutos; una muela incluida en el hueso requiere una pequeña intervención quirúrgica algo más larga.
El postoperatorio es el momento que más dudas genera. Lo habitual es notar inflamación en la mejilla, algo de molestia y dificultad para abrir la boca durante los primeros días. Todo ello se maneja bien con los analgésicos que indique el profesional y siguiendo sus pautas de higiene y alimentación.
Si llevas un tiempo notando molestias en la parte posterior de la boca, o si tu dentista te ha comentado que tus cordales merecen vigilancia, el primer paso es una valoración con radiografía panorámica. Puedes pedir cita cuando quieras, y en nuestra página de tratamientos de odontología encontrarás qué opciones hay según tu caso.
Cuidados en los días posteriores a la extracción
Las primeras horas son las que más influyen en cómo evoluciona la zona. Tras la extracción se forma un coágulo en el hueco que deja la muela, y buena parte de los cuidados sirven para protegerlo: morder la gasa el tiempo que te indique el profesional, no escupir con fuerza ni hacer enjuagues enérgicos al principio y evitar el tabaco, que dificulta la cicatrización.
Aplicar frío sobre la mejilla a ratos ayuda a contener la inflamación. En las comidas conviene elegir alimentos blandos y templados y masticar por el lado contrario. El cepillado del resto de la boca se mantiene con normalidad, con cuidado al acercarse a la zona intervenida.
En consulta es frecuente que los pacientes nos pregunten si es normal no poder abrir bien la boca en los días siguientes. Esa rigidez, conocida como trismus dental, suele ser pasajera. Si va a más, o si el dolor aumenta en lugar de ir cediendo, lo indicado es volver a revisión. Las pautas concretas de medicación y alimentación las da siempre el profesional que ha realizado la extracción, porque dependen de cada caso.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio quitar las muelas del juicio aunque no duelan?
No. Si han erupcionado correctamente, están en buena posición y no generan patología en los dientes vecinos, no suele haber indicación para extraerlas. La extracción se indica cuando existe un problema real o un riesgo justificado, no de forma preventiva sistemática.
¿Qué pasa si dejo una muela del juicio retenida sin tratar?
Depende de cada caso. Algunas muelas retenidas permanecen estables sin causar molestias durante años. Otras pueden generar presión sobre el segundo molar, favorecer la aparición de quistes o dificultar la higiene de la zona, lo que aumenta el riesgo de caries o infección en el diente vecino. Por eso conviene mantenerlas bajo revisión periódica aunque no duelan.
¿Cuánto tarda en recuperarse uno de la extracción de un cordal?
La inflamación y la molestia más intensa suelen remitir en los primeros días… La recuperación completa del tejido es más gradual, pero la mayoría de las personas retoma su actividad habitual en pocos días siguiendo las indicaciones del profesional sobre higiene, alimentación y medicación.
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